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Ambiente de Control

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La Institución debe propiciar una conciencia de control que influya profundamente en la cultura organizacional de la institución manteniendo su orientación hacia el cumplimiento de su función constitucional, legal, y la finalidad social del Estado.

1- Compromiso de la Máxima Autoridad

La Máxima Autoridad Institucional debe demostrar liderazgo y compromiso con respecto al sistema de control interno al:

  1. Asumir la responsabilidad sobre la efectividad del sistema de control interno.
  2. Asegurar que se establezca la política de control interno.
  3. Asegurar que los requisitos del sistema de control interno se integren dentro de los procesos estratégicos, misionales y de apoyo.
  4. Promover el uso del enfoque basado en procesos y en la administración de los riesgos.
  5. Asegurar que los recursos necesarios para el sistema de control interno estén disponibles.
  6. Asegurar que el sistema de control interno logre los resultados previstos.
  7. Asumir el compromiso, dirigiendo y apoyando a todos los niveles de la organización para contribuir a la efectividad del sistema de control interno.
  8. Promover la mejora continua.

1-1 Política de Control Interno

La Dirección debe establecer, revisar y mantener una política de control interno que:

  1. Sea adecuada al propósito y al contexto de la organización, y apoye al direccionamiento estratégico.
  2. Proporcione un marco de referencia para el establecimiento y la revisión de los principios de control institucional.
  3. Incluya el compromiso de cumplir los requisitos aplicables.
  4. Oriente a los funcionarios a hacer lo correcto.
  5. Incluya el compromiso de mejora continua del sistema de control interno.

La Política de Control interno debe;

  1. Estar formalmente documentada.
  2. Ser comunicada, entenderse y aplicarse dentro de la institución.
  3. Estar disponible para los grupos de interés pertinentes
  4. Ser revisada periódicamente para asegurar su conveniencia y adecuación continua.

La política de control interno debe ser aprobada por la Máxima Autoridad Institucional, a través de un Acto Administrativo. La institución debe asegurar que la política de control interno sea el marco de referencia básico para la configuración de los demás componentes y principios del control interno.

2- Acuerdos y Compromisos Éticos

Nuestra Institución debe regirse por principios, valores y comportamientos éticos a seguir para el cumplimiento de la Constitución, las leyes, sus reglamentos y para el cumplimiento de la finalidad social del estado.

Debemos tener en cuenta algunos criterios para el establecimiento de los Acuerdos y compromisos éticos son:

  1. La función constitucional y legal de la institución, su misión, visión, valores y principios compartidos por los funcionarios.
  2. La cultura institucional relacionada a la integridad, la transparencia y la eficiencia de la función, administrativa de la entidad pública.
  3. La identificación de prácticas éticas de la institución, incluyendo el compromiso con la igualdad y la no discriminación.
  4. El comportamiento de los funcionarios en su relación con los distintos grupos de interés, tanto internos como externos, y otros factores humanos.

La metodología aplicada para el establecimiento de los Acuerdos y Compromisos éticos debe:

  1. Prever que el documento orientador de las practicas éticas sea construido de manera participativa y consensuada, con los diferentes niveles de la institución.
  2. Establecer los parámetros y criterios para el seguimiento y la evaluación de la gestión ética.
  3. Considera la habilidad de la institución para detectar y generar soluciones a los incumplimientos de los Acuerdos y Compromisos Éticos.

La institución debe asegurar que los Acuerdos y Compromisos Éticos sean revisados periódicamente para asegurar que permanecen pertinentes y apropiados.

Los acuerdos y compromisos éticos pueden tomar la forma de un Código de Etica, que debe ser aprobado por la Máxima Autoridad institucional, a travez de un acto administrativo.

La institución debe asegurar que los acuerdos y compromiso éticos se comuniquen a todos los funcionarios con la intención de que estén conscientes de sus responsabilidades y obligaciones individuales.

La institución debe asegurar que los acuerdos y compromisos éticos sean la condición básica para la configuración de los demás principios del Ambiente de Control.

3- Protocolo de Buen Gobierno

La institución debe establecer un protocolo de Buen Gobierno para definir el modelo de administración y su estilo de dirección considerando:

  1. La orientación estratégica de la institución, su misión, su visión y su naturaleza.
  2. Los principios éticos, incluyendo el compromiso con la igualdad y la no discriminación.
  3. Los valores institucionales.
  4. Los grupos de interés de la institución.
  5. La comunicación institucional.
  6. La mejora continua.
  7. La identificación de prácticas democráticas de la institución
  8. Las políticas de gestión del Talento Humano de la institución

La metodología que la institución utilizara para el establecimiento del Protocolo de Buen Gobierno debe:

  1. Prever que el documento sea construido de manera participativa y consensuada dentro del nivel directivo de la institución.
  2. Establecer los parámetros y criterios para el seguimiento y la evaluación de la gestión de buen gobierno.
  3. Considerar la habilidad de la institución para detectar y generar soluciones ante los incumplimientos en su gestión.

El protocolo de buen gobierno debe ser aprobado por la Máxima Autoridad Institucional, a través de un acto administrativo.

La Institución debe revisar el Protocolo de Buen Gobierno periódicamente para asegurar que permanece pertinente y apropiado. La Institución debe asegurar que el Protocolo de Buen Gobierno se comunique a todos los funcionarios con la intención de que estén conscientes de sus responsabilidades y obligaciones individuales.

4- Políticas de Gestión del Talento Humano

La Institución debe establecer su compromiso con el desarrollo de las competencias, habilidades, aptitudes e idoneidad de los funcionarios, a través de la determinación de políticas y prácticas de gestión del talento humano que consideren los procesos de selección, inducción, Re inducción, formación, capacitación, evaluación del desempeño, compensación, bienestar social y desvinculación de los funcionarios, entre otros.

Estas políticas y prácticas deben establecer un marco de referencia que permitan:

  1. Facilitar el mejoramiento de las capacidades y habilidades de los funcionarios, requeridas para el desarrollo de los propósitos institucionales.
  2. Promover una compensación justa, equitativa, conforme a la ley y sus reglamentos.
  3. Integrar a los funcionarios de acuerdo a los objetivos de la institución, para que se encuentren en ella las posibilidades de su propio desarrollo.
  4. Velar porque las condiciones de trabajo de los funcionarios sean dignas, justas y ofrezcan formación profesional y técnica a quienes lo requieran.

Las políticas de gestión del talento humano deben considerar y asegurar que los procesos involucrados tengan en cuenta los siguientes valores:

  1. Igualdad, al garantizar que toda la ciudadanía que cumpla con los requisitos de postulación a un cargo, tenga la misma posibilidad de participar en los procesos de selección, promoción y en el desarrollo de sus actividades, sin ser discriminados por motivo alguno.
  2. Imparcialidad, al otorgar el mismo trato a toda la ciudadanía en los procesos de ingreso, promoción y evaluación del personal.
  3. Economía, al usar racionalmente los recursos asociados con la administración del talento humano.
  4. Eficiencia y eficacia, al seleccionar y conservar las personas cuyas capacidades, habilidades y conocimientos se ajusten a las necesidades propias de los cargos requeridos, otorgando prevalencia al logro de los propósitos institucionales y observando que el cumplimiento de sus funciones y responsabilidades sean desarrolladas con celeridad y profesionalismo.
  5. Integridad, procurando que el ejercicio de las funciones se realice de manera intachable y actuando con rectitud.
  6. Transparencia, al comunicar abiertamente las condiciones para seleccionar o promover a las personas que ocuparan los cargos públicos.

La institución debe asegurar que las Políticas de Gestión de Talento Humano sean revisadas periódicamente para asegurar que permanecen pertinentes y apropiadas. Las políticas de Gestión de Talento Humano, deben ser aprobadas por la Máxima Autoridad Institucional, a través de un acto administrativo.